Miren al poeta
El poeta no toma vino,
bebe parsimoniosamente la sangre de Cristo.
El poeta no come,
devora a la vida con pasión.
El poeta no fuma habanos,
hace señales de humo para otros pueblos.
El poeta no mira a las mujeres,
hace que ellas lo miren a él.
El poeta no tiene relaciones sexuales,
protege a la mujer con su cuerpo.
El poeta no regala flores,
prefiera verlas vivir naturalmente.
El poeta no camina,
avanza bailando tango.
El poeta no habla,
siempre está recitando.
El poeta no duerme,
sueña.
El poeta no tiene amigos,
se rodea de hermanos.
El poeta nunca está encerrado,
es un escapista profesional.
El poeta no sabe obedecer,
es un obsesivo libertador.
El poeta no cree en el Cielo,
jura haberlo visto.
El poeta es un guerrero,
da la vida por la paz.
El poeta no escribe,
derrama su sangre.
El poeta no muere,
se va a vivir con Dios.
Príncipe de Albanta
El hombre sin tiempo
( en todas sus acepciones )
“El Sistema hace desaparecer al tiempo, en tanto que es medida de vida, del hombre de todos los tiempos. Así se me ocurre, entonces, llamarlo Temporal: no será por siempre pero mientras esté no nos dejará ver el sol”.
Con la espada de la angustia
intento matarlo con crueldad
porque me priva de pertenecer
y no me deja espacio para hacer.
Es mi enemigo en dos frentes:
absurdo el segmento que me ha dejado correr
y desgraciada la generosidad que me entrega sin dar,
¿cómo pienso en dónde estoy sin tenerte para pensar?
Genocida de sueños y quehaceres
te lo llevas todo al olvido de la nada.
Yo te desafío con mis letras
a permanecer aún cuando logres que yo desaparezca.
Príncipe de Albanta
www.reinodealbanta.com.ar