LA VOLUNTAD DE LA ESPERANZA
PRÓLOGO DE PABLO DE BIAGGIO
Me asusta este muchacho, grandulón joven y poeta, amante de las palabras. Príncipe que disfruta las andanzas hondas de la vida. Amador y amado, barro y estrella.
Hubiera preferido menos respeto de su parte, porque tiene el tupé de hacerme creer que yo también fui poeta desde hace un tiempo que añoro, y lo que es mucho peor, que sigo siéndolo, poeta de tiempo largo y sabroso como todo lo vivido.
Este Príncipe tiene algo de rock y algo de tango y, sin embargo, viene con estirpe de zambas y grillos andando como antorcha, con la sangre galopando en sus venas, haciéndole el aguante generacional a ese grande que fue su abuelazo Don Rafael Jijena Sánchez.
Ahora nos pone en el alma su “Voluntad de la Esperanza”, su cuarto libro, seguramente el manojo de sus propias esperanzas, y para mí es un placer leerlo, andarlo con alma de viejo mosquetero.
Disfruté como los buenos vinos que compartimos “Suerte en el corazón”, donde él dice... “Aunque no es tarde en mi vida /ya siento la vejez de muchos sueños /que pronto espero enciendan alegría /para calmar las ansias y saciar a los deseos”...
Buen amigo este joven Príncipe, amamos con distintos fuegos y, aún, incendiamos todavía, con canciones y poesía.
Respeto y admiro a este poeta que sigue rescatando la simpleza cuando, por ejemplo, nos dice en el poema a su sobrina “Nochedulce”... “Recuerdo muchas Nochebuenas /unas con alegrías y otras con penas, /la única que jamás, por su dulzura, olvidaré /es la que en tus manos, las mías recordaré”...
Soñador eterno, empedernido, ilusionista del corazón femenino dispuesto a amar, celebrador de los amigos, generoso anfitrión.
Para este prólogo que seguramente no merezco, es una equivocación figurar, porque no tengo demasiada vestimenta literaria. Prefiero confirmar que me gusta la retaguardia, ir cuidando a los creyentes del “vale la pena” y cantarles el poema con el que Príncipe termina este libro como una plegaria donde, entre otros bellos pensamientos que comparto, nos dice... “Me basta creer que hay un solo hombre /sintiendo la libertad”...
Amigo, desearía ser objetivo, aunque me transita la duda y me carcome la resignación. Te dedico las canciones de este cantor que firma al pie, sin olvidar que las más bellas canciones son las que silva el viento, son las que ama la noche, son las que en cada esquina se dejan como al olvido en un sueño.
Brindo por la calidad y la cantidad que hay de este poeta en su poesía.
Temperley, MMV
Pablo De Biaggio