Trilogía
Ayer que fuiste cascada
Taquicardia en alguna boca
Que pudiste soñar sin ser esquivo
Ayer hace tanto de tan poco
Cuando estabas disponible a las treguas
y eras un insolente pasajero de esperanzas
Hoy que sos osado y seductor
Con las vigilias cómplices
En tus dolores de huesos y tus mañas
Hoy con la mitad de las semillas
Cuando te reconoce el espejo
No te dejes emboscar por las malas noticias
Mañana agazapado
Uno sabrá que besó como pudo
Que lucho sin auspiciantes
Que pudo suponer cual era el límite
Que debajo de la almohada
Aún esconde chupetines.
Crónica de un poema recién leído
De entre las brumas de una madrugada cualquiera . . . las barbas de Parménides ocupan la escena de un “tempo” inexistente . . . o acaso no querido . . . y aún repudiado. Porque en el sostén del vacío nadie conjuga el verbo que pasa . . . se detiene . . . y regresa. Sólo movimiento . . . en líneas circulares . . . hacia un punto lejano . . . en los parajes de la cercanía . . .
Ayer . . . hoy . . . mañana . . . palabrejas que esconden el triunfo y el fracaso . . . como dos impostores (Kipling) de aquello que llamamos vida y tal vez . . . nadie sabe qué es . . .
Y aún así la cadena no se rompe:
la cascada . . . en taquicardia . . . soñando treguas o batallas . . .
para llegar al arrebato a media asta . . . con los huesos hundidos en las carnes doloridas . . .
y un espejo que mira . . . lo que queda . . . ya no importa . . .
y espacio de descuento . . . por la vuelta a la semilla (Alejo Carpentier)
y entonces la respuesta a una pregunta jamás enunciada . . .
¿tri-lo-gía?
pero cierre . . . círculo . . . círculo . . .
Ricardo Yattah (o tal vez . . . Ramiro Barca)
Octubre 07