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Pablo De Biaggio
MIRADA INTERIOR
Derechos Reservados - Copyright © Pablo De Biaggio
( P o e s í a )
Recuerdos a modo de Prologo
Estos poemas fueron escritos entre fines de Mayo y principios de Julio del año 1973.
Por aquellos años mi tío Juan, el carpintero, el solterón, superaba una operación difícil y a mí me dio por estar a su lado.
Por esos tiempos miraba con respeto al Padre Mugica, leía la revista Crisis y Hechos e Ideas, eran tiempos en donde había despertado a una militancia comprometida y entre pintadas en las paredes y noches de cuidado a ese personaje que recuerdo con especial cariño, los pensamientos se transformaban en estos escritos.
Hoy siento los olores del lugar. El viejo hospital Rawson de Constitución.
Pasillos lúgubres, habitaciones tristes, enfermeras que habían perdido la calidez y yo todavía con 19 años, iba y venia despertando a un mundo de detalles, en donde descubría entre pacientes, la fragilidad del ser humano.
Como no recuerdo porque había titulado a este libro “HECHOS Y PALABRAS, FUNDOS, FUNDIDOS Y PAPEL” me pareció que en estos días al leerlo se definía mejor como “MIRADA INTERIOR”.
De todos modos, como un buen recuerdo, quedan las primeras tapas entre estas páginas.
Temperley, Junio 20 del 2007
Cuanto me gusta la gente que dice lo que piensa!
Solo es vivir a medias no atreverse a pensar más que a medias.
Voltaire (París, 1694 – 1778)
Se hicieron las madrugadas
y todas juntas me despertaron.
Todas juntas, todas juntas
en el preciso instante
en que me suavizaba
en el preciso instante
en el que me huía del penúltimo sueño.
Entonces despacito
me creí creando
hechos y palabras
fundos, fundidos y papel.
Me miran las promesas
Me miran las promesas
cuando siento los ruidos
( de la ausencia...
De pronto camino sobre música
de vestidos rojos y mañanas blandas
y me encuentro y me saludo
y me encierro entre las gentes.
En un pájaro se fueron las palabras
para no pensar nunca más,
para quedarme en los recuerdos
( y nunca envejecer...
Me miran las promesas
pero nada les digo.
En sus ojos veo los paisajes
los niños que corren las verdades
y me llevan de pronto
a quedarme dormido
entre las sustancias simples
que forman la vida.
Si pudiera contarte la vida
Si pudiera contarte la vida
te contaría unas casas,
unas flores y montañas.
Sé que no sabría hablar
de los momentos y me preguntaría
( tantas cosas...
A veces volaría por las formas
cuando forman ronda de costumbres
y aprendería a vaciar las ideas.
Sentarme en un rincón
tan solo y tan pequeño
donde nadie viese mis movimientos,
para contarme desde lejos
la vida para poderla contar.
Si pudiera contarte la vida
te contaría también
el frío y la pobreza.
Tengo miedos
No pensar para no temer
en los tiempos de luna y algodón
y saber que en las calles corre
el viento, solo, fuerte y en libertad.
Para no temer no pensar,
de pronto ser ingenuo
suspirar el heroico aire
( del corazón.
Para pensar no temer.
Para temer no pensar
ni siquiera inconcientemente.
Es probable no saber
nada ni nadie
porque no conozco,
porque tengo miedos.
Poetas todos en el mundo
Los que van en la vida
no dejan de ser poetas.
Ellos todos, las gentes
de blancos y de negros,
de gordos y delgados,
de lejos o de vivos hacen poesía.
Mientras en los días
alguien los siente, los aprende
los mira y los escribe...
Poetas todos en el mundo
ellos todos hacedores
de poesía blanca y negra.
Todos los días me aprendo.
No me conozco.
Todos los días me aprendo.
Todos los días me conozco
de distintas formas.
Supo no saber y aprendió.
Rodó sin querer a la lejanía
como los hombres, el todo
y las piedras.
Fue de golpe y de sol
supo no saber y aprendió.
Para no terminase.
Besó nuevamente las manos,
las miradas.
Quiso bailar sobre sí mismo
y amó.
Por la noche caminó
en los segundos.
Para no terminarse
amó.
Divina mentira de ojos rotos.
Collares y muertos
se sientan a trabajar en la vida
por el hambre y la paciencia.
Todos se sienten bien.
Se sientan a mirar.
Divina mentira de ojos rotos.
En el puente fijo.
Crucé de repente agotado
En un tren rápido, lleno de sueño.
En el puente fijo
los perros duermen
ven los frios y las lluvias.
Forastieri.
Esperando radiografía,
deforme, bueno y creído
que deforme.
Trabajando sin trabajo,
busca.
Da vueltas en la vida
sin saber sumar.
La última flor.
Quedé extasiado.
En cualquier parte de mí
encontrarás un olor.
En el jardín
la última rosa.
Sentir.
No soy más que lo que en mi es
el amanecer.
En las tardes se arrodilla.
Camina cansado
y de corbata.
LLeno de neblina
cruza el rio en la mañana.
Se siente lejos.
En las tardes se arrodilla.
Supo haber habido.
Energía potente
dividiendo blancas ilusiones
de niños crecidos.
Supo haber habido agotamiento
y las gentes se esconden.
Camino nuevo.
Entre la montaña y tu cintura
aprendí el follaje de los cuerpos.
Entre la mañana y tu cintura
me escapé para siempre.
Quién es Dios?
Momento,
allí también estoy.
Si estoy en el tiempo,
Si el sol ilumina
y estoy debajo.
Si hay amor
y también estoy,
si Dios está en todo
yo soy Dios.
Si Dios no existe
Yo no soy Dios.
Si Dios existe , perdón.
Estatua.
Parada allí sin decir,
Cuidando el silencio
y te miran y te tocan
y te dicen fría y blanca.
Estatua de vueltas calladas
desnuda y heroica esperas.
El viento te besa.
Donde mis alas me lleven.
Me fui inspirado.
Choqué en mi río interno
descubriendo la máscara
que mis aguas transportan.
Donde mis alas me lleven
estaré dormido, mirando
( y aprendiendo.
Vives en el camino.
Sigo la ruta
hasta que mis piernas
se llenen de sueño
y corran a través de la tierra.
Vives en el camino
y yo mismo llego antes que mí.
Aprendo de a poco, solo,
entre la suavidad y tu cara.
No existe mi cuerpo.
Me busqué hace años
entre los huesos y la piel,
me encontré la risa y el llanto.
Las mariposas que en mi alma
( duermen
cerraron sus ojos.
Entonces me perdí
y me seguí buscando.
No existe mi cuerpo.
Todos lo saben,
me ven de repente
cuando desaparezco.
Todos giran y allí se estira el mar
En los viejos hospitales
de sillas gastadas estoy a veces.
Cuidando de mí y de alguien.
Enfermos de melancolía.
todos giran y allí se estira el mar
como para que todos descansen.
Entre la tierra húmeda y las ideas.
Un sombrero en la mesa
hizo de la cabeza mía,
un difunto.
Y me hizo recordar de tus formas
tristes de hablar.
Casi fuera de las montañas
entre la tierra húmeda y las ideas
me escondí chiquitito,
como la sal molida, pulida, salada.
Juegas hasta que contigo haga.
En la noche
cuando las aguas se agrandan
y el trigo duerme balanceándose,
acaricio tu sangre con mi sangre.
Tu me repites golosamente,
el amor es solo mío...
y entonces yo te adoro
y te presiento casi entera.
Juegas hasta que contigo haga...
haga, haga todo lo que siento
y aprendo con los ojos.
Llovieron en ti como silvestres gustos.
Con todos los orgullos y los sentimientos
me até a los brazos y las piernas
me dejé arrojar entre los peñascos
sintiendo las campanas dolorosas.
La música me armó
como un hombre mulato de ideas.
Cuando todo se rompió
llovieron en ti como silvestres gustos
entre los azules del cielo
todas las palabras amorosas
y entonces te acaricié.
Infinito dormido entre las sombras.
Me hago finito
mientras paso las cerraduras,
miro con cierto miedo
los hombres de bigote.
En un cuadrito me dormí
infinito entre las sombras.
Porque tienes el calor y la espera.
Te pareces a la lámpara
que en mí ilumina
porque tienes el calor y la espera.
Incomoda vestida de vidrio.
Veo tu alma en tus manos,
en tu bien me descanso.
Mordía cada hueso.
Entre el hambre y los chicos
corría intensamente.
En las villas cargan pan.
Mordía cada hueso el ser.
Mordía con dolor.
En la costa ternura.
Te ahogaron para que nades
ligero y cansado.
En el río de la muerte
te encontré, me dijiste perdón.
Tienes agua en tu olvido
y en ti todo se borra.
Te ahogaron de repente
en la costa ternura.
Perdí la mentira.
Todo se perdió
para que llore como nunca.
Perdí la mentira que mas me adoraba
y la busqué debajo de los mosaicos,
yo la quería.
Miras con grandes juegos.
En la cama a altas horas
y bajas noches,
estuve esperándote
inventando colores y cortinas.
De pronto miras con grandes juegos
igual que la impaciencia.
Yo te recuerdo como eras.
Aquí mi nombre no es miedo.
Después de haber tirado un dibujo
enterré mis raíces en la tierra,
nada me importó mas que el verde.
Entonces
me enceguecí, me perdí
entre la niebla.
Aquí mi nombre no es miedo.
Es locura de tiempo nuevo.
Muerte.
Morderé todos los frutos
para morir en la delicia.
Los nuevos ojos son de domingo.
Pasearon todos los lugares
llenos de habidos colores.
Llevaron collares inmensos,
contentos, llamativos.
Los nuevos ojos son de domingo.
Ya los canso como antes
en el antiguo salón que hay en mí.
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