jueves, 09 de octubre de 2008


 


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Pablo De Biaggio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 MIRADA   INTERIOR     

Derechos Reservados - Copyright © Pablo De Biaggio

 

 

 

 

 

                                                   (  P o e s í a   )

 

 

           

 


   

 

 

 

 

 

 

                 Recuerdos a modo de Prologo

 

Estos poemas fueron escritos entre fines de Mayo y principios de Julio del año 1973.

Por aquellos años mi tío Juan, el carpintero, el solterón, superaba una operación difícil y a mí me dio por estar a su lado.

Por esos tiempos miraba con respeto al Padre Mugica, leía la revista Crisis y Hechos e Ideas, eran tiempos en donde había despertado a una militancia comprometida y entre pintadas en las paredes y noches de cuidado a ese personaje que recuerdo con especial cariño, los pensamientos se transformaban en estos escritos.

Hoy siento los olores del lugar. El viejo hospital Rawson de Constitución.

Pasillos lúgubres, habitaciones tristes, enfermeras que habían perdido la calidez y yo todavía con 19 años, iba y venia despertando a un mundo de detalles, en donde descubría entre pacientes, la fragilidad del ser humano.

Como no recuerdo porque había titulado a este libro “HECHOS Y PALABRAS, FUNDOS, FUNDIDOS Y PAPEL” me pareció  que en estos días al leerlo se definía mejor como “MIRADA INTERIOR”.

De todos modos, como un buen recuerdo, quedan las primeras tapas entre estas páginas.

 

                                  Temperley,  Junio 20 del 2007

 

 

 

 

 

 

 

Cuanto me gusta la gente que dice lo que piensa!

Solo es vivir a medias no atreverse a pensar más que a medias.

 

              Voltaire (París, 1694 – 1778)

 

 

 

 

 

 

Se hicieron las madrugadas

y todas juntas me despertaron.

 

Todas juntas, todas juntas

en el preciso instante

en que me suavizaba

en el preciso instante

en el que me huía del penúltimo sueño.

 

Entonces despacito

me creí creando

hechos y palabras

fundos, fundidos y papel.

 

 

 

 

 

Me miran las promesas

 

 

 

 

 

Me miran las promesas

cuando siento los ruidos

                       ( de la ausencia...

 

De pronto camino sobre música

de vestidos rojos y mañanas blandas

y me encuentro y me saludo

y me encierro entre las gentes.

 

En un pájaro se fueron las palabras

para no pensar nunca más,

para quedarme en los recuerdos

                         (  y nunca envejecer...

 

Me miran las promesas

pero nada les digo.

 

En sus ojos veo los paisajes

los niños que corren las verdades

y me llevan de pronto

a quedarme dormido

entre las sustancias simples

que forman la vida.

 

 

 

 

 

Si pudiera contarte la vida

 

 

 

Si pudiera contarte la vida

te contaría unas casas,

unas flores y montañas.

 

Sé que no sabría hablar

de los momentos y me preguntaría

                                   (  tantas cosas...

 

A veces volaría por las formas

cuando forman ronda de costumbres

y aprendería a vaciar las ideas.

 

 

Sentarme en un rincón

tan solo y tan pequeño

donde nadie viese mis movimientos,

para contarme desde lejos

la vida para poderla contar.

 

Si pudiera contarte la vida

te contaría también

el frío y la pobreza.

 

 

 

 

 

 

 

Tengo miedos

 

 

 

 

No pensar para no temer

en los tiempos de luna y algodón

y saber que en las calles corre

el viento, solo, fuerte y en libertad.

 

Para no temer no pensar,

de pronto ser ingenuo

suspirar el heroico aire

                            (  del corazón.

 

Para pensar no temer.

Para temer no pensar

ni siquiera inconcientemente.

 

Es probable no saber

nada ni nadie

porque no conozco,

porque tengo miedos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poetas todos en el mundo

 

 

 

 

Los que van en la vida

no dejan de ser poetas.

 

Ellos todos, las gentes

de blancos y de negros,

de gordos y delgados,

de lejos o de vivos hacen poesía.

 

Mientras en los días

alguien los siente, los aprende

los mira y los escribe...

 

Poetas todos en el mundo

ellos todos hacedores

de poesía blanca y negra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los días me aprendo.

 

 

 

 

 

 

No me conozco.

Todos los días me aprendo.

 

 

Todos los días me conozco

de distintas formas.

 

 

 

 

 

Supo no saber y aprendió.

 

 

 

 

Rodó sin querer a la lejanía

como los hombres, el todo

y las piedras.

 

Fue de golpe y de sol

supo no saber y aprendió.

 

 

 

 

 

 

 

 

Para no terminase.

 

 

 

Besó nuevamente las manos,

las miradas.

Quiso bailar sobre sí mismo

y amó.

 

Por la noche caminó

en los segundos.

 

Para no terminarse

amó.

 

 

 

 

 

Divina mentira de ojos rotos.

 

 

 

 

Collares y muertos

se sientan a trabajar en la vida

por el hambre y la paciencia.

 

Todos se sienten bien.

 Se sientan a mirar.

 

Divina mentira de ojos rotos.

 

 

 

 

 

 

En el puente fijo.

 

 

 

 

 

Crucé de repente agotado

En un tren rápido, lleno de sueño.

En el puente fijo

los perros duermen

ven los frios y las lluvias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Forastieri.

 

 

 

Esperando radiografía,

deforme, bueno y creído

que deforme.

 

Trabajando sin trabajo,

busca.

Da vueltas en la vida

sin saber sumar.

 

 

 

 

 

La última flor.

 

 

 

 

 

Quedé extasiado.

 

En cualquier parte de mí

encontrarás un olor.

En el jardín

la última rosa.

 

 

 

 

 

 

 

Sentir.

 

 

 

No soy más que lo que en mi es

el amanecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las tardes se arrodilla.

 

 

 

 

Camina cansado

y de corbata.

 

LLeno de neblina        

cruza el rio en la mañana.

 

Se siente lejos.

En las tardes se arrodilla.

 

 

 

 

 

 

 

Supo haber habido.

 

 

 

Energía potente

dividiendo blancas ilusiones

de niños crecidos.

 

Supo haber habido agotamiento

y las gentes se esconden.

 

 

 

 

 

 

 

Camino nuevo.

 

 

 

 

Entre la montaña y tu cintura

aprendí el follaje de los cuerpos.

 

Entre la mañana y tu cintura

me escapé para siempre.

 

 

 

 

 

 

 

Quién es Dios?

 

 

 

Momento,

allí también  estoy.

 

Si estoy en el tiempo,

Si el sol ilumina

y estoy debajo.

 

Si hay amor

 

y también estoy,

si Dios está en todo

yo soy Dios.

 

Si Dios no existe

Yo no soy Dios.

Si Dios existe , perdón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estatua.

 

 

 

Parada allí sin decir,

Cuidando el  silencio

y te miran y te tocan

y te dicen fría y blanca.

 

Estatua de vueltas calladas

desnuda y heroica esperas.

El viento te besa.

 

 

 

 

 

 

 

Donde mis alas me lleven.

 

 

 

Me fui inspirado.

Choqué en mi río interno

descubriendo la máscara

que mis aguas transportan.

 

Donde mis alas me lleven

estaré dormido, mirando

                           ( y aprendiendo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vives en el camino.

 

 

 

Sigo la ruta

hasta que mis piernas

se llenen de sueño

y corran a través de la tierra.

 

Vives en el camino

y yo mismo llego antes que mí.

 

Aprendo de a poco, solo,

entre la suavidad y tu cara.

 

 

 

 

 

 

No existe mi cuerpo.

 

 

 

Me busqué hace años

entre los huesos y la piel,

me encontré la risa y el llanto.

 

Las mariposas que en mi alma

                                       ( duermen

cerraron sus ojos.

 

Entonces me perdí

y me seguí buscando.

 

No existe mi cuerpo.

 

Todos lo saben,

me ven de repente

cuando desaparezco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos giran y allí se estira el mar

 

 

 

 

 

En los viejos hospitales

de sillas gastadas estoy a veces.

 

Cuidando de mí y de alguien.

 

Enfermos de melancolía.

todos giran y allí se estira el mar

como para que todos descansen.

 

 

 

 

 

 

 

Entre la tierra húmeda y las ideas.

 

 

 

 

 

Un sombrero en la mesa

hizo de la cabeza mía,

un difunto.

 

Y me hizo recordar de tus formas

tristes de hablar.

 

Casi fuera de las montañas

entre la tierra húmeda y las ideas

me escondí chiquitito,

como la sal molida, pulida, salada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juegas hasta que contigo haga.

 

 

 

 

 

En la noche

cuando las aguas se agrandan

y el trigo duerme balanceándose,

acaricio tu sangre con mi sangre.

 

Tu me repites golosamente,

 el amor es solo mío...

y entonces yo te adoro

y te presiento casi entera.

 

Juegas hasta que contigo haga...

haga, haga todo lo que siento

y aprendo con los ojos.

 

 

 

 

 

 

 

Llovieron en ti como silvestres gustos.

 

 

 

 

 

 

Con todos los orgullos y  los sentimientos

me até a los brazos y las piernas

me dejé arrojar entre los peñascos

sintiendo las campanas dolorosas.

 

La música me armó

como un hombre mulato de ideas.

 

Cuando todo se rompió

llovieron en ti como silvestres gustos

entre los azules del cielo

todas las palabras amorosas

y entonces te acaricié.

 

 

 

Infinito dormido entre las sombras.

 

 

 

 

Me hago finito

mientras paso las cerraduras,

miro con cierto miedo

los hombres de bigote.

 

En un cuadrito me dormí

infinito entre las sombras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Porque tienes el calor y la espera.

 

 

 

 

 

Te pareces a la lámpara

que en mí ilumina

porque tienes el calor y la espera.

 

Incomoda vestida de vidrio.

 

Veo tu alma en tus manos,

en tu bien me descanso.

 

 

 

 

 

 

Mordía cada hueso.

 

 

 

 

 

 

 

Entre el hambre y los chicos

corría intensamente.

 

En las villas cargan pan.

 

Mordía cada hueso el ser.

Mordía con dolor.

 

 

 

 

 

 

 

En la costa ternura.

 

 

 

 

Te ahogaron para que nades

ligero y cansado.

En el río de la muerte

te encontré, me dijiste perdón.

Tienes agua en tu olvido

y en ti todo se borra.

 

 

Te ahogaron de repente

en la costa ternura.

 

 

 

 

 

 

 

 

Perdí la mentira.

 

 

 

 

 

Todo se perdió

para que llore como nunca.

 

Perdí la mentira que mas me adoraba

y la busqué debajo de los mosaicos,

yo la quería.

 

 

 

 

Miras con grandes juegos.

 

 

 

 

 

 

En la cama a altas horas

y bajas noches,

 

estuve esperándote

inventando colores y cortinas.

 

 

 

De pronto miras con grandes juegos

igual que la impaciencia.

 

Yo te recuerdo como eras.

 

 

 

 

Aquí mi nombre no es miedo.

 

 

 

 

 

Después de haber tirado un dibujo

enterré mis raíces en la tierra,

nada me importó mas que el verde.

 

 

 

Entonces

me enceguecí, me perdí

entre la niebla.

 

 

 

Aquí mi nombre no es miedo.

Es locura de tiempo nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muerte.

 

 

 

 

Morderé todos los frutos

para morir en la delicia.

 

 

 

 

 

Los nuevos ojos son de domingo.

 

 

 

 

 

Pasearon todos los lugares

llenos de habidos colores.

 

Llevaron collares inmensos,

contentos, llamativos.

 

Los nuevos ojos son de domingo.

 

Ya los canso como antes

en el antiguo salón que hay en mí.

 

 

 

 

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Publicado por PabloDeBiaggio @ 22:48  | Poesía de Pablo
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